El sexo en la adolescencia

La sexualidad como dimensión del sujeto involucra no sólo la condición reproductiva sino además, la función de goce y lúdica. Así, se desliga la función biológica atribuyendo interpretaciones construidas a través de la historia personal y social del sujeto y se incluye la categoría de placer.

Al respecto , refiere que el placer no es exclusivamente físico sino que incluye la satisfacción de necesidades psicosexuales como la expresión de afecto, la intimidad, la unión social y el amor; involucrando cuestiones como la ternura, la sensualidad y los temores.

En este sentido, se expone el amor como un elemento que trasciende todo el proceso, ya que posee una considerable importancia estructural en los sistemas sociales.

La importancia atribuida a la sexualidad en los sistemas sociales, se relaciona fuertemente con su función comunicativa, la cual puede ser entendida en términos de interacción con los demás, como una forma de expresar, intercambiar y compartir sentimientos, emociones, deseos, pensamientos y acciones que está influenciada por la relación subjetiva y el mundo que rodea al sujeto.

Así, las experiencias sexuales de las personas se encuentran organizadas por los relatos sexuales culturalmente disponibles, los cuales cambian generalmente la historia y por lo tanto permiten que se construyan diferentes significados sexuales en el tiempo.

De esta forma, las historias sexuales proveen marcos interpretativos que generan identidades sexuales particulares. En este sentido el sexo no es visto como un acto natural sino como una práctica social. Es posible abordar los escenarios sociales desde la perspectiva ecológica.

El modelo ecológico considera el desarrollo humano como un proceso en que se evidencian cambios perdurables y estables en el tiempo, que impactan la forma como las personas perciben el ambiente que les rodea y el modo en que se relacionan con él y consigo mismos. El individuo influye y reestructura su ambiente activamente haciendo de su desarrollo un proceso dinámico.

La teoría ecológica propone la existencia de tres niveles en el medio ambiente del sujeto; el primero relacionado con su entorno más cercano (llamado más interno); el segundo que guarda relación con las conexiones que se han establecido entre los entornos; y un tercer nivel que se caracteriza porque puede afectar al sujeto sin que éste se encuentre en él.

Los entornos en que el joven está inmerso son de diferente índole y su naturaleza proyectada en las interpretaciones y acciones refleja significados diversos, particularmente observados.

Estos niveles son concebidos como sistemas que interactúan entre sí y con el sujeto a lo largo de toda su vida, por lo cual el desarrollo se da en términos de las relaciones y se ubican en diferentes sistemas, que se definen de la siguiente manera (Bronfenbrenner, 1987):

Microsistema: complejo de interrelaciones dentro del entorno inmediato, lo cual implica que un individuo puede tener más de un microsistema. En el caso de los jóvenes los microsistemas tienden a concentrarse en la familia, la pareja y los pares.
Mesosistemas: interrelación de dos o más microsistemas en los que la persona en desarrollo participa directamente (por ejemplo, joven: relación entre la pareja y el grupo de pares o entre la familia y el grupo de pares).
Ecosistemas: entornos en los que la persona puede no participar directamente (no estar físicamente) pero en los que se producen hechos que afectan al microsistema. Este nivel está compuesto por la comunidad más próxima después del grupo familiar, la cual incluye las instituciones mediadoras entre los niveles de la cultura y el individual (la escuela, la iglesia, los medios de comunicación, las instituciones recreativas). Por lo mismo, la escuela constituye un lugar preponderante en el ambiente de los jóvenes, puesto que ellos permanecen una gran parte de su tiempo en este lugar, que contribuye a su desarrollo intelectual, emocional y social (Frías, López & Díaz, 2003).
Macrosistemas: patrones generalizados for-mados por el complejo de sistemas seriados e interconectados que son más grandes y amplios (ideología y organización de las instituciones sociales de una cultura o en el caso del joven, la música, la moda y las subculturas)

Fuente: Pinzón, M. A., Moñetón, M. J., Vergara, A. R., Alarcón, L. L., & Alvarado, I. (2014). Sexualidad en jóvenes: Un análisis desde el modelo ecológico. Tesis Psicológica, 7(2), 74-89. Recuperado a partir de https://revistas.libertadores.edu.co/index.php/TesisPsicologica/article/view/274

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