¿Qué es la Fobia Social?

    El ser humano es social por naturaleza, necesita interaccionar con otros seres humanos tanto en el trabajo, como cuando se divierte o reproduce, pero para muchas personas esas acciones no siempre son placenteras, especialmente cuando tienen que relacionarse con desconocidos, con personas con autoridad o individuos del sexo opuesto.

     Cuando a éstas personas que no les parece placentero el relacionarse con otras personas ya que se sienten juzgadas, temen actuar por si hacen el ridículo, ellas piensan que el resto va a evaluar su conducta de manera negativa y además llegan a anticipar dichas situaciones y les produce mucha ansiedad y sus comportamientos llegan a ser torpes y evitan esas situaciones en las que tengan que relacionarse con los demás. Estaremos hablando de una persona que sufre ansiedad social o fobia social.

     El trastorno de ansiedad social o fobia social suele aparecer en la mitad de la adolescencia de entre los 12, 16 y 18, 20 años de edad. No se encuentran diferencias entre los sexos.

     Una vez adquirido el TAS, es continuo y dura toda la vida, siendo su desarrollo generalmente gradual.

     Como hemos indicado anteriormente, el TAS tiene unos efectos a lo largo de la vida del individuo que van desde una evitación ante determinadas situaciones específicas, como puedan ser hablar en público, utilizar baños públicos…, hasta una incapacidad casi total. Aunque hemos comentado que puede durar toda la vida, la intensidad puede agravarse o disminuir en la edad adulta.

     Quienes padecen fobia social permanecen mas tiempo solos y evitan cualquier situación en la que tengan que rodearse con mas personas, tienen menos éxito en mantener relaciones de amistad o intimidad, se sienten aislados y por consiguiente consiguen menos apoyo social, tienen dificultades para mejorar su nivel educativo, dificultades para tener un empleo y por consiguiente dificultades para obtener buenos ingresos económicos.

     En la población infantojuvenil, suelen tener menor rendimiento académico, temen ir al colegio, tienen menos relaciones íntimas y sociales, pesimismo social, mas quejas somáticas y son mas vulnerables a la enfermedad.

     Las personas con fobia social pueden llegar a tener problemas con el consumo de alcohol y aumentar el riesgo de suicidio.

     Según el DSM-5 (APA, 2013), los Trastornos de ansiedad social o fobia social deben tener éstos criterios diagnósticos:

  1. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej., comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla).

Nota: En los niños, la ansiedad se puede producir en las reuniones con individuos de su misma edad y no solamente en la interacción con adultos.

  1. El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen, que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas).
  2. Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad.

Nota: En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o el fracaso de hablar en situaciones sociales.

  1. Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.
  2. El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.
  3. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.
  4. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  5. El miedo, la ansiedad o la evitación no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica.
  6. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explican mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro autista.
  7. Si existe otra enfermedad (p. ej., enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones), el miedo, la ansiedad o la evitación deben estar claramente no relacionados con ésta o ser excesivos.

Especificar si:

Sólo actuación: Si el miedo se limita a hablar o actuar en público.

Algunos elementos conductuales que pueden tener las personas con TAS o fobia social son los siguientes:

  • Conductas de escape de las situaciones sociales temidas.
  • Conductas de evitación de las situaciones sociales temidas.
  • Contacto ocular escaso con desconocidos o poco conocidos.
  • Comportamiento frío, distante o poco conocidos.
  • Generalmente callados o poco habladores con gente con la que no tienen mucha familiaridad.
  • Intranquilidad observable ante situaciones sociales temidas.
  • Vigilancia y alerta constantes ante amenazas sociales potenciales; detección de los menores indicios de rechazo y desaprobación.
  • Aislamiento social activo.
  • Se distancian de las situaciones sociales que propicien interrelaciones estrechas.
  • Torpes, rígidos y reservados en situaciones sociales nuevas, con mucha gente o poco estructuradas.
  • Ponen a prueba a los demás para ver si pueden confiar en ellos.
  • Búsqueda de privacidad.
  • Reaccionan mal a los comentarios sugerentes de ridículo o burla.
  • Personas de hábitos fijos.
  • Introvertidos, tímidos, desconfiados.

Algunos elementos cognitivos:

  • Se desbordan con detalles ambientales irrelevantes.
  • Conceptos rígidos sobre la conducta social apropiada.
  • Interferencia cognitiva por pensamientos perturbadores, confusos y distractores.
  • Diálogo interno de autoverbalizaciones negativas.
  • Creencias sociales disfuncionales.
  • Patrones excesivamente elevados para la evaluación de la actuación.
  • Tendencia a rebajar la eficacia de la propia conducta.
  • Hipervigilante ante los sentimientos e intenciones de los demás, especialmente los indicios de rechazo o desaprobación.
  • Preocupación excesiva por la crítica, la evaluación negativa y el temor al rechazo social.
  • Búsqueda de aprobación por parte de los demás.
  • Baja autoestima al devaluar sus logros y enfatizar sus fracasos.
  • Mayor conciencia de una mismo, especialmente de aspectos internos como la tensión, el temblor o la torpeza.
  • Atención selectiva hacia las señales socialmente amenazantes, hacia aspectos negativos de la propia actuación.
  • Fantasías negativas que producen ansiedad de anticipación.
  • Patrón patológico de la atribución de las causas de los éxitos y fracasos sociales.
  • Percepción de falta de control sobre la propia conducta.
  • Sensación de ser inferiores o menos capaces que los demás.
  • Preocupación excesiva por hacer el ridículo, ser humillados, quedar en situación embarazosas.
  • Reacios a involucrarse en riegos personales.
  • Sobreestimación de la probabilidad de ocurrencia de sucesos sociales desagradables.
  • Exageran los riesgos asociados a nuevas actividades.
  • Bloquearse, quedarse en blanco.

Algunos elementos emocionales

  • Tensión muscular.
  • Rubor.
  • Palpitaciones.
  • Sudoración.
  • Náuseas.
  • Visión borrosa.
  • Temblor.
  • Sensación de vacío o cosquillas en el estómago.
  • Sensación de nudo en la garganta.
  • Boca seca.
  • Tartamudeo.
  • Sensación de frío/calor.
  • Sensación de hormigueo o entumecimiento.
  • Respiración superficial.
  • Altibajos emocionales.
  • Baja tolerancia al dolor físico y psicológico.
  • Temerosos y ansiosos ante situaciones y personas desconocidas.
  • Sentimientos de vacío, despersonalización, soledad y tristeza.
  • Hipersensibles al rechazo, la desaprobación y la crítica.
  • Sentimientos de inadecuación social y personal.

Los tratamientos que han demostrado tener un apoyo empírico sólido se corresponden a los TCC, tratamientos cognitivo-conductuales e incluyen el uso de varias técnicas como puedan ser la relajación, el entrenamiento en HHSS, la exposición, la desensibilización sistemática y la reestructuración cognitiva.

 Noelia Ugena Sánchez. Psicóloga clínica, Experta en hipnosis clínica. Consultas en Toledo y Móstoles (Madrid). Colegiado CM-02648.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *